lunes, 31 de mayo de 2010

Obligación, placer...



Existen dos tipos de escritura: la escritura por trabajo (que aunque sea por placer tiene algo de obligación) y la escritura por puro placer (como la de esta bitácora). Este último tipo de escritura es como conducir borracho. Si no se está en condiciones de coordinar los sentidos, mejor detenerse junto a la carretera, respirar un poco, echar una cabezadita... Y algunas horas después, cuando despunten los primeros y reconfortantes rayos de la mañana, volver a emprender la andadura. Decati Sonde Teibol ha bebido demasiado estos días. Bebido la bebida más nociva que pueda existir: el pensamiento. Por eso se disculpa ante sus escasos lectores por la sequía de producción de estos últimos tiempos. Ahora me encuentro al lado de la carretera, con la cabeza sobre el volante, sintiendo el rumor de otros coches que pasan. Despertaré -lo prometo- dentro de unos días, cuando la carretera se presente llana y clara. Y cuando la escritura vuelva a ser (así lo espero) un puro placer.

4 comentarios:

Carme Carles dijo...

Se echará de menos el placer de la lectura de esta bitácora, que quizás no tenga muchos lectores (lo dudo) pero para algunos es imprescindible.
Hasta pronto
Salut

Gin Hindew 1.1.0 dijo...

No problem, nosotros te esperamos

carlos de la parra dijo...

La mente,aunque más etérea, tambien opera en compases como el resto de la naturaleza,y con el tiempo y un poco de quietud,llega la letra esperada.
Algo como el día y la noche.O el respirar.Es complejo,y personal,pero funciona.

Alicia Carolina dijo...

descanse, nomas, que nadie quiere que se estrelle. saludos!