lunes, 17 de mayo de 2010

Apuntes en tinta / 5
¿Para qué coño escribir?



Vemos una habitación poblada de libros. En el techo flota una omnipresente nube de tabaco. Los ruidos del hielo chocan la copa de whisky y se acoplan a las furiosas teclas de la Remington del escritor. En un rapto de locura creativa, el autor redacta líneas sin control durante horas, hasta que por fin estampa la palabra FIN, con la confianza de las victorias anticipadas. Acto seguido recibe la llamada de su editor quien, tímidamente, le pregunta si le apetecería publicar algo este año. Con total pedantería, el escritor le dice que por supuesto. A las pocas horas le entrega el manuscrito que aún tiene la tinta mojada y que en tres días ya estará en todas las librerías del país. El escritor sólo volverá a salir de casa para acudir a las conferencias de prensa.

Si dejamos de lado la ironía y la exageración de esta escena, es posible que muchos de los que estamos hoy en esta sala hayamos fantaseado más o menos con esa imagen del escritor: exitoso, bohemio, atormentado, noctámbulo, rata de biblioteca, alguien más allá del bien y del mal…

Sin embargo, quien intenta hacerse un hueco en el duro mercado editorial de hoy lo que menos acaba haciendo es ser escritor. Más bien es enviador de emails a editoriales para que le publiquen, es golpeador de puertas de centros culturales para organizar presentaciones, es enviador de relatos a concursos, es editor de blogs, es tertuliano en librerías céntricas.

El escritor Javier Marías reconoce, precisamente, que existen más motivos para no ser escritor que para serlo:
...Hay demasiadas obras publicadas (miren, sino, la cantidad de libros que tiene esta librería), así como muchísima, demasiada gente que escribe.
...La escritura no da dinero o, mejor dicho, sólo una de cada cien novelas publicadas –por aventurar un porcentaje optimista– da buen dinero a su autor.
...La escritura no da fama, y si la da, es pequeña, y puede conseguirse por medios más rápidos y menos laboriosos, como salir en televisión.
...La escritura no da la inmortalidad, entre otras razones, porque la inmortalidad ya apenas existe.
...La escritura no halaga la vanidad, ni siquiera momentáneamente ya que, a diferencia de un músico o un director de cine que pueden observar la reacción de sus espectadores, el novelista no ve a sus lectores leyendo ni asiste a su aprobación o complacencia de su obra.
    Amén de otras razones (como la angustia ante la página en blanco, la soledad del escritor, su lucha con sus propios personajes) y muchas más que nos hacen preguntar… ¿por qué coño hemos elegido esto de escribir?  (...)

    El autor de Tu rostro mañana reconoce, sin embargo, un único y poderoso motivo para sí escribir, para sí crear novelas, cuentos, poesías o lo que sea: Escribir nos permite vivir gran parte de nuestro tiempo instalados en la ficción, en el reino de lo que fue y no pudo ser, de lo que siempre estará por cumplirse.

    Por eso, estos cuatro autores aquí presentes, con nuestra mayor o menor experiencia, con nuestros diversos estilos e ideas, con nuestras obras, con nuestros trajes de escritores y eventuales trajes de agentes de prensa, de enviadores de e-mails o de golpeadores de puertas, en algo estamos de acuerdo: la literatura nos da la posibilidad de fabular la vida, de hacer algo más real que la realidad, y de configurar un futuro que nunca veremos. Aunque nunca seamos famosos, aunque nunca ganemos dinero. Y aunque suframos, o aunque gocemos.

    Porque, como afirmaba el gran Nabokov, “la literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neandertal gritando ‘el lobo, el lobo’, con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando ‘el lobo, el lobo’ sin que le persiguiera ningún lobo”. (...)


    (Fragmento del discurso que leí en la tertulia "La negra espalda de la creación literaria", en la librería Bertrand de Barcelona, marzo de 2010).

    7 comentarios:

    carlos de la parra dijo...

    Siempre estaremos presentes los que no gustamos de la realidad en su programación completa y procedemos a crear la nuestra propia,y el ferviente deseo de publicar trasciende cuestiones de fama o de ataques agudos de anonimato,y es precisamente vivir de la elaboración de situaciones surgidas del espíritu,lo cual a la vez nos aleja de una aplastante realidad.

    Raúl dijo...

    Fantástica reflexión, sobre todo la conclusión. Hay un dicho que reza: lo peor de buscar trabajo es que al final acabas encontrándolo.

    El coñazo de los e-mails, qué cierto.

    Carme Carles dijo...

    No sé por qué algunos escriben. Quizás por lo que tú dices y por lo que otros han dicho . Creo que se escribe porque no todos los libros son literatura y se debe tener la esperanza (al menos al principio) de que los tuyos sí lo serán.
    "la literatura nos da la posibilidad de fabular la vida, de hacer algo más real que la realidad, y de configurar un futuro que nunca veremos".
    Creo que la literatura también te da la posibilidad de fabular con lo que nunca querrías ser, entrar en lugares donde no te hubiera gustado vivir y soñar con recuerdos que nunca tendrás.
    Buena reflexión.
    Salut

    El último peatón dijo...

    La pregunta “¿Para qué coño escribo?” me ha hecho recordar las palabras del poeta uruguayo Ariel Leontini, quien sostenía que uno siempre escribe, en el fondo, para la mujer amada y/o deseada. En ese caso, es obvio que la pregunta en cuestión (valga la redundancia) se queda corta, pues cabría plantearse igualmente “¿Para qué tetas escribo?”, “¿Para qué labios?”, “¿Para qué culo?”... y así hasta el infinito anatómico.

    Anónimo dijo...

    ¿Para que coño escribir?
    "El origen de esta cuestión apócrifa nace en las dudas existenciales de nuestro tiempo, un tiempo en el que todos buscamos y necesitamos imperiosamente encontrar respuestas inmediatas a cuestiones tan vitales como la vida misma, esto es peligroso, porque finalmente lo que conseguiremos es perder nuestro norte; prefiero sentarme en la calle y fumar hierbas y ver la gente pasar y escuchar todo lo que hablan y entender que eso está más claro que lo que dicen por la radio..."
    ¿Para qué coño escribir?...no zé.. a mi me guzta que mi mamá me lea un cuento a la noche y me tape hasta adiba y me abaze fuete...
    " Me … siento mal… kiedo gomitar y azer budbujas con la zaliba, ez mi maneda de pdoteztad. ¿Y mamá? Quiedo a mamá, mi mamá… abbá bbá bbuaaa.. aabbb... aaa… bbb…aaaa…"

    Gin Hindew 1.1.0 dijo...

    Que buen... ehh ¿analisis? ¿reflexion? no se, pero esta bueno y aportando mis razones para escribir a mi simplemente me gustan las historias y quero contar algunas, no a la mujer amada ni tampoco a sus lindad tetas-piernas-cabello-lo-que-sea sino para haberlo hecho (y si se pudiera vivir de ello que mejor)

    carlos de la parra dijo...

    Me gustó éste último comentario,en cuanto asumir el enorme reto de vivir de escribir.
    Estar dispuesto a trepar ésa escalada de la vida tan compleja de lograr y que sólo se reserva a unos cuantos elegidos.
    Y los habémos tercos con una dósis enfermiza de autoestima para nuestro bien o para nuestro mal, quién lo sabrá.Pero perseverar es una virtud que nos sabe bien,aún en momentos de amargura.