viernes, 19 de marzo de 2010

Vida paradoja / 1



Hace algunos años, después de volver de un inmenso, increíble viaje a la India, colgué en YouTube este vídeo, en el que intenté plasmar las habilidades músico-zoológicas de este singular y encantador encantador de serpientes. Recuerdo que, a cambio, le di un par de rupias. Aclaro que no me gustan en absoluto las limosnas ni la mendicidad, considero que sólo propician a que al día siguiente el mendigo vuelva a poner la palma de su mano hacia arriba. Este encantador se estaba ganando el pan honradamente, y de hecho se estaba jugando la vida para ello. Por eso prefiero llamarlo "propina" más que limosna. La propina que le dejé, sin embargo, –y esto lo confieso con un poco de culpa– no superaba la friolera de veinte céntimos de euro. Sí, veinte frioleros y vergonzosos céntimos.

Hace algunos días, la gente de YouTube me envió un e-mail para comunicarme que este vídeo hoy es uno de los más populares en su categoría, y por eso me sugieren que, si me apunto a su sistema publicitario, podría hacer dinero con él gracias a los anuncios que aparecen durante el visionado. De esa forma obtendría unos cuarenta céntimos por semana. Sería una especie de propina o limosna, para que los anunciantes de YouTube se enriquezcan a costa mía. Sin hacer nada. Sin jugarme la vida. Cuarenta céntimos. El doble de lo que gasté cuatro años atrás.

Hoy por la mañana me levanté preguntándome qué será de la vida de aquella serpiente.

1 comentario:

carlos de la parra dijo...

La vida de quienes diario salen a la calle para ganar el pan para su familia,conlleva soportar muchas durezas y riesgos de parte del prójimo.No tiene nada de estigma el encontrar una salida a la necesidad,y todos debemos volvernos más concientes de las desventajas de los menos afortunados.y colaborarles cada vez que podamos;pues de que ayudamos.ayudamos.