sábado, 30 de octubre de 2010

  


Graham Green dijo:
Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo hacen los que no escriben, no componen o pintan para escapar de la locura, la melancolía y el miedo inherentes a la condición humana.


David Lodge reflexionó, años después: 
La realidad es que la mayoría de las personas sobreviven sin ser artistas, así que quizá los artistas sean inevitablemente neuróticos o maníaco depresivos (hay suficientes evidencias para sostener algo así) que tienen el privilegio de convertir una experiencia negativa, como quedarse sordo, en algo positivo, una obra de arte que puede proporcionar placer a otros semejantes y aumentar su autoestima. Eso si la obra triunfa, porque si fracasa sólo servirá para empeorar la situación inicial del autor.

    

6 comentarios:

AngLee dijo...

Tormento... Tormento. ¿Es ese el combustible de la creación? Dios, prefiero cazar mariposas si voy a sufrir así.

AngLee dijo...

Tormento... Tormento. ¿Es ese el combustible de la creación? Dios, prefiero cazar mariposas si voy a sufrir así.

Carme Carles dijo...

Quizás los aprendices de artista sean en realidad aprendices de neuróticos que no se deciden a ser artistas pero que encuentran en la duda una satisfación lo suficientemente grande como para seguir intentándolo.
Salut

eri dijo...

Hola ! soy Erika, igual no me recuerdas, estuvimos hablando un rato tras la presentación de tu libro el viernes. Es un placer leerte, me gusta tu blog, y me gustan los "cuchillazos" ;)

Pablo Gonz dijo...

Mi opinión a este respecto, Franco, con tu permiso: el artista es un ser dotado de una sensibilidad especial (puede ser mayor en términos absolutos o más profunda, ancha, extensa) que sólo logra alcanzar la armonía por medio de una respuesta expresiva especial a las impresiones que recibe del medio. La obra de arte lo equilibra y en tal sentido puede considerarse una terapia. El artista que no logra expresarse puede terminar convertido en un neurótico, igual que cualquiera que no atiende a sus necesidades esenciales. Aquellos que no son artistas (en el sentido clásico del término pues todos somos artistas en una u otra medida) sobreviven tranquilamente sin serlo porque su sensibilidad es menor, y menores sus impresiones. Pueden procesarlas (transformarlas en reflejos) por medios diferentes a la realización de una obra de arte: una buena charla, un poco de deporte, cantar, soñar algo, etc...
Abrazos fuertes. Y una vez más gracias por estos posts tan sugerentes.
PABLO GONZ

Franco Chiaravalloti dijo...

Estimado Pablo: un placer recibir tus opiniones. Y sin permiso :-)
Totalmente de acuerdo. El arte debe equilibrar a quien lo emite, debe equilibrar a quien lo contempla. Todo responde al concepto de "ser" (pero no en el sentido hegeliano). El ser en tanto vernos nosotros en lo que vemos fuera. Alcanzar la belleza. Sentir emociones de alta calidad. Intentar comprender el mundo (aunque para esto existe la ciencia, y cuando digo ciencia no digo científicos, en realidad todos somos –o debemos serlo– científicos).
En resumen, la única propiedad que debe tener un artista es aguzar la observación y el oído. Por tanto no existe, como tu bien dices, persona no artista.
Pero estas reflexiones de estos grandes narradores no pueden dejar de movernos a la reflexión. Quizás las palabras de Greene buscaban solamente eso. Polemizar.
Un fuerte abrazo.