jueves, 4 de noviembre de 2010

     
Hace unos años, un autor francés contemporáneo reflexionó:


Natsume Soseki es el fundador de la novela japonesa moderna. Su cara es una de las más conocidas en su país: figura en el billete de mil yenes desde hace veinte años. Circula de mano en mano, dibujada a ambos lados de un pequeño rectángulo de papel que lleva el sello del Banco de Japón. Es la única cara de escritor encargada de representar a todos los japoneses entre otras caras de príncipes, ministros y demás figuras oficiales de la historia nacional. Pero los escritores de verdad –y esta regla no tiene excepción– parecen cualquier cosa menos escritores. A menudo diríamos que son banqueros, profesores, médicos. O bien altos funcionarios que administran cómodamente los asuntos del Estado en cualquier despacho un poco secreto. Si no hubiera existido el minúsculo e insignificante azar que otros llaman vocación, ejercerían cualquier oficio y les daría lo mismo. Nada hay más risible que un escritor con aspecto de escritor, que acentúa el ridículo con orgullo. La habitual y neurótica profesión de fe del mal novelista, el poeta mediocre que confiesa escribir por necesidad, que tal ocupación es indispensable para su equilibro y supervivencia… Yo me atengo a este principio: nunca confiar en un escritor que habría sido incapaz de ser también cirujano, magistrado, piloto de línea, o que lo hubiera rechazado si las circunstancias se lo hubieran presentado.  

 

6 comentarios:

Pablo Gonz dijo...

No estoy de acuerdo con el autor francés contemporáneo. Por otro lado, me apunto a Soseki para leerlo. ¿Algún título que recomiendes?
Abrazos, Franco, y buen fin de semana,
PABLO GONZ

Franco Chiaravalloti dijo...

Hola Pablo. ¿Pues abrimos el debate, entonces? :-)

El autor francés contemporáneo se llama Philippe Forest (no era un heterónimo ni un invento narrativo). La cita la extraje de su ensayo "Sarinagara" (por cierto, una obra estupenda), en la que, entre otros, hace foco en la figura de Soseki, un autor que para mí fue una revelación. Para recomendarte, de momento la única que leí de él (pero que es la primera): Botchan, una novela que me sedujo de entrada, por tener un modo de presentar la realidad, los personajes y su estructura de un modo bien oriental. Es como caer en otra realidad, es un "bildungsroman" al mejor estilo Oliver Twist, pero japonés (odio este tipo de comparaciones, pero bien vale el ejemplo). Un amigo hace poco me recomendó "Soy un gato". A ver si la pillo.

Respecto al "debate", yo estoy bastante de acuerdo con Forest. De hecho, conozco gente que si –suponiendo que la profesión de escritor requiriera vestir una bata blanca como los médicos– andarían todo el día vestidos con esa bata blanca. Pero faunas hay de todo tipo, y los hay otros que son tan pero tan escritores que ni lo parecen (por su modestia, o porque ellos sólo escriben, más que "son" escritores). Me atrevo a incluir en esta caterva a Juan Marsé.

Un fuerte abrazo y buen "finde" para ti también.

Carme Carles dijo...

Hace poco adquirí Soy un gato y lo tengo en lista para cuando acabe con lo que estoy leyendo.
En cuanto a la opinión de lo que debe parecer un escritor, no me gustan los disfraces. Un escritor no debe parecer un escritor, simplemente ha de SER un escritor. No me gusta que un médico que me atiende parezca un médico, sino que lo sea.
De todas maneras que un escritor esté en un billete de mil yenes no sé si significa que se le considera lo más representativo del país o que el arte puede proporcionar tambien riqueza. Prefiero pensar lo primero.
Salut

Franco Chiaravalloti dijo...

Hola Carmen.
Interesante disyuntiva la que comentas. Aquí tenemos a Cervantes decorando los reversos de las monedas de cincuenta centésimos; quiero creer, en este caso, que se trata de la primera opción que planteas. Parecer y ser, la gran pugna de la conciencia. Los débiles caen derrotados por la espada del parecer, los equilibrados no hacen más que "ser", antes de nacer, al vivir, después de vivir. Como Cervantes decorando monedas...

Ya me dirás qué tal "Soy un gato".
Un abrazo.

Pablo Gonz dijo...

A mí también me hablaron de "Soy un gato". No sabía que fuera de Soseki. Se van cerrando los círculos: en cuanto lo vea, lo cazo.
Abrazos diversos,
PABLO GONZ

Alicia Carolina dijo...

no tenemos por ahi a arlt que se tomaba eso de ser escritor como un oficio mas, igual que ser zapatero o farmaceutico? quizas eso de "parecer" escritor tiene que ver con creer que un escritor es superior al resto... y entonces, hay que poner en evidencia esa superioridad. de la misma manera que un tilingo se cree superior por tener mas plata que la mayoria y ostenta ese dinero.